
No hubo sorpresas en Bolivia. Tal como habían anticipado todas las encuestas, el presidente Evo Morales obtuvo ayer al menos el 62% de los votos que le otorgaron la presidencia del país en primera vuelta. Su aplastante victoria quedó refrendada, además, por la obtención de la mayoría absoluta en ambas cámaras (con unos 110 legisladores), lo que permitirá a la futura Asamblea Legislativa Plurinacional aprobar las leyes requeridas para la plena entrada en vigor de la nueva Constitución. Fue un duelo electoral entre “el cambio o la vuelta al neoliberalismo”, como ha querido definirlo el propio Morales al emitir su voto en la selva de Chapare, región cocalera del centro del país que fue su cuna política. “Con la conciencia del pueblo se profundiza esta revolución”, dijo el líder indígena, que dejó en el camino, con casi cuarenta puntos de ventaja, al ex prefecto (gobernador) de Cochabamba Manfred Reyes Villa, candidato por el conservador Plan Progreso para Bolivia (PPB-Convergencia).Hacia la medianoche de ayer, el presidente reelecto de Bolivia prometió desde el balcón del Palacio Quemado “acelerar el proceso de cambio” para consolidar su llamada revolución democrática y cultural ante una multitudinaria concentración en la Plaza Murillo en el centro de La Paz. “Tenemos una enorme responsabilidad con Bolivia, pero también la vida y la humanidad, de profundizar y acelerar este proceso de cambio”, dijo acompañado de su vicepresidente reelecto, Álvaro García Linera, y sus ministros.
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