domingo, 23 de noviembre de 2008

Una enorme desilusión: la Argentina perdió la final de la Davis ante España




El desconsuelo de José Acasuso es el mismo que anida en cada uno de los jugadores y miembros del cuerpo técnico. La misma sensación de tristeza que desconsuela a cada argentino. La victoria de Fernando Verdasco (6-3, 6-7 (3), 4-6, 6-3 y 6-1) sobre José Acasuso decretó el fin del sueño argentino de ganar, por primer vez, la Copa Davis. Para la Argentina, fue la tercera final de su historia (1981, 2006 y 2008).

España, al igual que en los otros dos últimos años olímpicos (2000 y 2004), es el ganador de la Ensaladera de Plata. Con un enorme Feliciano López, ganador de los sus dos puntos, escoltado por un sólido Verdasco y comandados por un inteligente y hábil capitán como Emilio Sánchez Vicario, España consiguió vecer 3-1 a la Argentina y quedarse con la Copa Davis por tercera vez.
Como se había advertido ayer, el golpe de la derrota en el dobles de significó una estocada casi letal para el conjunto de Luli Mancini. Chucho Acasuso, de emergencia por la lesión de Juan Martín del Potro, tuvo la responsabilidad de que el sueño argentino siguiera con vida, pero la solidez mental y el envión anímico que traía del dobles prevalecieron por sobre los vaivenes del misionero, y sellaron el destino de la final.
Adiós al invicto como local. Hasta hoy, el equipo argentino de Copa Davis acumulaba 13 victorias consecutivas en condición de local. La última derrota había sido hace diez años, cuando por la clasificación al Grupo Mundial Eslovaquia se impuso 3 a 2 en el Buenos Aires Lawn Tennis. Desde entonces, el conjunto nacional, siempre sobre polvo de ladrillo, construyó una fortaleza en casa.

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