sábado, 22 de marzo de 2008

CAMPO VERSUS GOBIERNO


Desde siempre ha existido en nuestro país, la puja permanente entre el Gobierno de turno y los distintos sectores de la sociedad porque una de las formas básicas que tienen los gobernantes para recaudar fondos y llevar adelante sus funciones, es el cobro de impuestos.
Sin embargo la puja entre el Campo y el Gobierno es una de las más frecuentes en la Argentina.
¿Qué es lo que pasa hoy entre ellos? Vamos a tratar de explicarlo de forma breve y simple.
La mayoría de los productos que se obtienen del campo son denominados “commodities” (que en castellano significa mercancía). Un commodity es básicamente un bien que se produce en masa, o que se obtiene en grandes cantidades de la naturaleza, y que se comercializa a valores unificados dentro del mercado mundial, por ejemplo el petróleo, el maíz, el trigo, la soja, etc.
Al estar el precio de venta de estos productos fijados por el mercado internacional, no depende de los costos internos de producción ni de la utilidad que quiera obtener el productor nacional.
Entonces, si el productor argentino puede obtener mayor rentabilidad exportando una tonelada de trigo que vendiéndola en el mercado interno, sería lógico que opte por exportarla.
Ahora bien, si todos los productores de trigo por ejemplo exportaran su producción, no habría trigo en el país y por ende no tendríamos el insumo básico para hacer harina, y al no tener harina no podríamos tener pan ni otros derivados de ella.
Otra de las situaciones que se podrían presentar, es que los productores exportasen parte del trigo, y vendieran en el mercado local otra parte, pero que no fuera suficiente para abastecer la demanda local normal de este producto. Lo que pasaría en este caso es que habría mayor demanda que oferta, y esto haría aumentar los precios internos.
El gobierno entonces: qué hace para evitar que esto suceda: Aplica Retenciones a las exportaciones, que son impuestos que deben pagar los exportadores por vender sus productos en el exterior.
Mediante este mecanismo, el Gobierno Nacional puede obtener dos tipos de resultados:

1. Aumentar sus ingresos (recaudar más divisas)
2. Disminuir el flujo de mercadería hacia el exterior (y evitar la falta de oferta interna)

En mi opinión, la gente del campo, ve esto como una decisión que los perjudica, y en muchos casos siente que el dinero recaudado por estas acciones gubernamentales, se utiliza para subsidiar otros sectores (como por ejemplo la industria), y por lo tanto expresan su protesta y descontento con paros y desabastecimiento.
En síntesis, y como de dinero se trata, el problema no es fácil de resolver, y hay que llegar a un acuerdo que sea lo menos perjudicial posible para las partes, y básicamente que no afecte al resto de la sociedad que indirectamente estamos involucrados.
¿Cuál es esta solución? Los especialistas en el tema deberán encargarse de encontrarla, y lo más rápido posible.

Sergio Foderá
Analista en Comercio Internacional


2 comentarios:

da2vuelta dijo...

Genial!!!!!! Este hombre debería dedicarse a escribir todos los artículos para nuestros alumnos.
Felicitaciones!!!!

Euge

goyo2309 dijo...

Respecto al artículo en cuestión, quiero ampliar algunos conceptos que me parece importante aclarar:
a)Las retenciones son efectivamente un impuesto que establece unilateralmente el gobierno nacional, a diferencia del resto de los tributos nacionales donde quién lo fija son nuestros representantes (Congreso Nacional) todo ello en concordancia con la Constitución;
b)Efectivamente quienes pagan las retenciones son los exportadores, fuertes conglomerados económicos que acopian grandes cantidades de granos, fundamentalmente de soja, de muy bajo consumo en el país y cuyo porcentaje de retención alcanza hoy casi el 44% o más;
c)El producto de lo recaudado por retenciones no tiene un destino específico ni se reparte al resto de las provincias como los otros impuestos nacionales. El gobierno hace uso discrecional de estos valores sin denotar su destino concreto;
d)Además de las retenciones, los productores agropecuarios están alcanzados por los impuestos nacionales habituales, es decir, pagan 35% del Impuesto a las Ganancias si ganan con el producto de su actividad, o bien, sino obtuvieran ganancias, pagan el 1% del Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta (esto es todo su Activo: campo, vehículos, maquinaria agrícola, ganado, etc., sin descontar endeudamiento alguno).

Entonces, más allá del reclamo justo o no de la gente de campo, es importante ajustarnos al estado de derecho y a las normas y leyes que regulan una democracia, donde los impuestos lo determinan nuestros representantes, quienes definen su alcance y el destino de lo recaudado como obras de infraestructura, educación, salud o seguridad.

Asimismo, también son ilegales los cortes indiscriminados de rutas, hoy un estilo común de protesta, que impiden la libre circulación. Existen otros medios pacíficos de peticionar a las autoridades sin perjudicar a los demás, como lo es la justicia, asociaciones, intervención de gobernadores, senadores, diputados nacionales y provinciales..

Espero que la gente del gobierno nacional y el campo sepan apelar al diálogo y la cordura a fin de llegar a un acuerdo razonable para las partes.

Marcelo G. Maciel Pérez
Padre de Facundo