miércoles, 30 de julio de 2008

Europa ahora estudia importar energía solar del desierto del Sahara


Apunta a reducir la dependencia del gas y del petróleo.

La Unión Europea quiere explotar a gran escala la energía imperecedera del sol, pero gran parte del continente europeo apenas tiene potencial de energía solar por las pocas horas que puede disfrutar del "astro rey". Lo que parecería en principio un problema insalvable puede estar en vías de solución con la instalación de placas solares en el desierto del Sahara. La idea de lo que empieza a llamarse "granja solar" ya es apoyada por Francia y el Reino Unido.
La UE intenta poner en marcha una política energética común que la haga menos dependiente de los suministros de petróleo y gas que recibe del exterior, principalmente del norte de Africa, el Golfo Pérsico y Rusia, mientras limita sus emisiones de dióxido de carbono.
Una de las partes más importantes de esa política energética, llamada "20-20-20", es reducir el consumo total energético un 20% de aquí a 2020 mientras se aumenta la parte de energías renovables hasta otro 20% para la misma fecha.

La propuesta, que la Comisión Europea hizo pública en enero, todavía está siendo debatida por los ministros y eurodiputados y podría ser convertida en ley a finales de este año. En esa propuesta entraría la opción de importar desde el Sahara energía eléctrica generada con placas solares.

El Instituto Europeo de Energía considera que, si el proyecto se llevara efectivamente a cabo, podría suministrar toda la energía eléctrica que consume la Unión Europea. Pero, además de la instalación de las placas solares, habría que construir una red eléctrica de alta tensión para unir, tras recorrer miles de kilómetros y cruzar el mar Mediterráneo, las instalaciones saharianas con la red eléctrica europea.

La inversión total del proyecto podría llegar a los 450.000 millones de euros de aquí a 2050 para producir 100 gigavatios. Las placas solares se usarían para generar electricidad a través de células fotovoltaicas o para hervir agua que movería turbinas.

La idea, que todavía no es más que un proyecto científico, ya cuenta con el apoyo del presidente francés Nicolas Sarkozy y del primer ministro británico Gordon Brown, pero por ahora ningún respaldo económico, ni público de las grandes empresas energéticas europeas.

Tampoco han comentado la idea los gobiernos del norte de Africa con los que la Unión Europea debería negociar la instalación de semejante instalación, casi del tamaño de Gales, unos 20.000 km2. Argelia tiene en construcción un proyecto similar que combina energía solar y gas natural para exportar electricidad a Europa a partir de 2020.

El Instituto Europeo de Energía considera que, con capturar el 0,3 por ciento de la energía solar que cae sobre el Sahara y Oriente Mediom, sería suficiente para abastecer de energía eléctrica a toda Europa. Las conexiones se harían desde el norte de Africa al sur de Italia y por el ya existente cable que une Marruecos y España. También se estudian rutas hacia Grecia y Turquía desde Oriente Medio.

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